Doncs això, m'entrevisten al bloc Maketo Power, sobre Esquerra Independentista i el republicanisme.
¿Por qué militas en ERC?
Porque soy republicano, de izquierdas y catalanista, pienso que estos tres idearios solo son hoy aplicables en los Países Catalanes por la via de la independencia, y considero que Esquerra es la mejor herramienta política de que se dispone para impulsar ésta y aquellos.
¿Por qué apoyas a la corriente Esquerra Independentista?
Yo entré en Esquerra en el año 2006, poco después del pacto Mas – Zapatero y una semana y pico antes de la multitudinaria manifestación del 18 de febrero, que de facto se acabó convirtiendo en una manifestación contra ese pacto y los recortes estatutarios que implicaba. En ese momento Esquerra conservaba una imagen de partido fresco y con ideas firmes, que estaba en el Gobierno para hacer política y no simplemente para gestionar el día a día sin norte ni proyecto. Ya en el momento en que yo empecé a militar Esquerra empezó a perder esa imagen debido a las dilaciones con las que se resolvió el dilema de qué había que votar en el referéndum del Estatut y por su errática solución final.
Después de la formación del Govern d’Entesa (que en su momento apoyé y que ahora sigo apoyando, aunque con mucho más escepticismo viendo los resultados), Esquerra pareció atrapada por el falso complejo de creerse la destructora del primer tripartito, y empezó a confundir ser un partido “responsable” con ser un partido callado y que no creaba problemas al hermano mayor socialista. Resultado: Esquerra aún perdió más imágen como partido comprometido y diferente. Y el resultado de esta progresiva pérdida de credibilidad ha sido una bajada electoral tras otra, hasta la derrota incontestable de las pasadas generales.
Yo creo que las razones de que Esquerra haya actuado así son dos. Primero, la estrategia de Esquerra anterior a 2006 (reformar el Estatut como paso previo hacia la independencia) fracasó a medias, y digo “a medias” porque su fracaso ha servido para abrir los ojos a muchísimos catalanes y para provocar un crecimiento del independentismo sociológico sin precedentes en la historia de nuestro país. Pero el caso es que fracasó, y a partir de ahí Esquerra se queda sin objetivos políticos concretos a conseguir en el corto-medio plazo, de manera que la aspiración a la independencia se convierte en una promesa vaga y poco creíble y nuestro partido en una especie de PSC sin referente en Madrid y que sueña con la independencia pero no explica como pretende conseguirla. Segundo, porque el hecho de tener a toda la dirección del partido en el gobierno provocó que nadie se quedase fuera de la actividad institucional definiendo y defendiendo la línea política del partido.
Por eso apoyo a Esquerra Independentista: primero, porque tiene una hoja de ruta clara y con etapas bien definidas hacia la independencia, que no es una fórmula mágica sino un proyecto político puesto sobre la mesa y que permite a la gente saber qué nos pueden reclamar que cumplamos en el futuro, de manera que votarnos no se convierte en darnos un cheque en blanco. Y segundo, porque propone un modelo de partido más democrático, federal e independiente de las instituciones, con una dirección política que actúa fuera (que no al margen) de ellas.
Bueno: por eso y porque es la única candidatura que mal que bien sigue defendiendo que Esquerra ha de ser un partido de izquierdas en un sentido fuerte, frente a un Carod que dice que cuanto menos Estado mejor, un Puigcercós que se confiesa fascinado por un derechista teñido de rojo como Tony Blair, y un Carretero que afirma que los que simpatizamos con Evo Morales no deberíamos formar parte de la Esquerra con la que él sueña.
¿Es justo y conveniente que una persona, por el mero hecho de pertenecer a una dinastía que lleva siglos viviendo a costa de sus conciudadanos, tenga la jefatura del estado garantizada por ley, y sea inviolable frente a la misma?
La pregunta se responde, creo yo, a sí misma: of course not. Al menos no si creemos que la igualdad entre todos los ciudadanos. Otra cosa es si creemos que es el mayor problema que tenemos, o que el republicanismo se reduzca a pedir que el jefe del Estado no pertenezca a dinastía alguna. Y yo no creo ni lo uno ni lo otro.
¿El republicanismo que propugna EI se reduce a la oposición a la monarquía como forma del estado?
No. Ese no es el aspecto central del republicanismo histórico, que modestamente intentamos recuperar para nuestro partido. Los ideales de republicanos como Rousseau, Maquiavelo, Robespierre o Thomas Paine tienen un correlato mucho más cercano en un país nominalmente monárquico cómo Suécia que una “república” como la de Corea del Norte, por poner un ejemplo extremo. El republicanismo histórico nos habla de la república como comunidad de ciudadanos y ciudadanas libres (en el sentido de “socialmente independientes”, un sentido muy alejado del que maneja el liberalismo) que se garantizan mutuamente derechos y libertades.
Para que podamos identificar una comunidad política como “república”, en éste sentido, se deben dar condiciones como que todos los ciudadanos tengan un sustento básico garantizado que no dependa de ningún particular; que el Estado esté controlado colegiadamente por todos los ciudadanos; que las decisiones de éste sean contestables por la ciudadanía; o que se luche contra la existencia de poderes privados (económicos o de cualquier otro tipo) que puedan llegar a ser más fuertes que el de la misma república. El sufragio universal, las leyes antimonopolio, la legislación social, la división de poderes… son medidas que forman parte central de la cultura política occidental y que derivan de los principios del republicanismo. Dame a elegir entre una comunidad así con un jefe de Estado hereditario y una comunidad con un jefe de Estado elegible pero con amplias desigualdades sociales, con un Estado incontestable y con sufragio censatario, y preferiré sin duda alguna la primera. Aunque, por supuesto, idealmente en una república no hay rey. Pero repito que eso no es lo más importante
¿Qué relación tiene el republicanismo que propugnáis con valores que, como la participación, están en las antípodas de la democracia española salida del 1978?
Pues concretamente con la participación tiene una relación muy concreta y fácil de entender. El republicanismo entiende que la libertad es un valor a proteger, y que solo somos libres cuando no dependemos de nadie para vivir en sociedad. Una de las amenazas a nuestra independencia social es que el Estado, que es quien tiene el monopolio de la violencia, pueda actuar sin tener en cuenta nuestra opinión, es decir, de manera arbitraria. Para evitar éste peligro no basta con que haya textos legales que digan que el Estado no puede hacerme tal o debe garantizarme pascual: se requiere, también, que la ciudadanía participe activamente de la dirección de la política. En caso contrario, finalmente el Estado acaba siendo dirigido por una elite (aunque sea una elite escogida) que tiene sus propios intereses y que acaba identificándolos con el interés general.
¿Qué opinas del “republicanismo cívico” que dice defender el Presidente Zapatero?
Que es la típica operación de compra, por parte de un político profesional, de un proyecto intelectualmente interesante y de conversión en un simple artilugio de marketing. El republicanismo que teóricamente inspira a Zapatero, que es el que podemos leer en el interesante Republicanismo de Philip Pettit, exigiría para su verdadera puesta en marcha de un giro de 180 grados en la política española que Zapatero no ha tenido voluntad de dar más cuando se ha visto obligado a ello. Pettit habla de redistribuir la riqueza para que ningún ciudadano dependa de otro, pero Zapatero ha aplicado una de las reformas fiscales más conservadoras que se recuerdan. Pettit nos dice que el Estado republicano tiene que ser federal para evitar que unos territorios reduzcan a otros a la servidumbre, pero Zapatero no ha hecho más que amagos federales cuando ha dependido de Esquerra para gobernar, y ni aún así. Y, una vez libre de compromisos, ya ha empezado a decir que el Estado de las Autonomías está cerrado y que Extremadura siempre va a recibir más dinero que nadie, en un alarde de sentido de la justicia y la equidad. Nada, puro marketing, lo que yo te diga.
¿Qué relación tiene el republicanismo tal y como lo entendéis con el federalismo, y qué consecuencias tiene ello en el modelo de organización territorial que defendéis para la Catalunya soberana?
El federalismo entiende que en el mundo existen grupos territorialmente asentados que forman comunidades políticas con conciencia de sí; grupos que pueden unirse políticamente por dos vías. Una, por la tradicional, es decir, por cojones. La otra, la civilizada, consiste en el pacto, en la federación. En el primer caso, un grupo vence al otro y lo reduce a un estado de dependencia que es incompatible con la libertad republicana. En el segundo caso, nadie depende de nadie porque la comunidad política que a todos une es fruto del acuerdo de todas las partes, con lo cual nadie se ve reducido a la dependencia y, además, el poder permanece distribuido en vez de estar concentrado en un solo centro que controla todo el Estado. Ésto tiene dos consecuencias para el proyecto independentista republicano. Primero, que los Países Catalanes no pueden ser una república con Cataluña y más concretamente Barcelona como centro absoluto del Universo y ombligo de la Creación. Por el contrario, tal república debe ser fruto de la unión voluntaria y federal de Cataluña, País Valenciano y las Islas. Y segundo, que debemos empezar a predicar con el ejemplo y que no se puede poner al mismo nivel, dentro del partido, a ERPV y a la federación regional del Camp de Tarragona. Esquerra debe ser la imagen de los Países Catalanes que quiera, y ha de ser fruto de la suma entre iguales de una federación principatina, otra valenciana y otra isleña.
¿Cómo se deben plasmar en la práctica los principios republicanos en el modelo de partido que defendéis?
Pues haciendo con el partido lo que el republicanismo quiere hacer con el Estado: convertir a los que mandan en simples agentes fiduciarios de los militantes (en el caso del partido) o ciudadanos (en el caso del Estado). Esto significa que la militancia ha de estar implicada en todas las decisiones importantes (como la política de pactos); que la gente no ha de poder perpetuarse en los cargos y que por tanto debe haber límite de mandatos; que no debe haber un único centro de poder en el partido sino varios, cosa que lleva a la organización federal y a la separación entre liderazgo orgánico y liderazgo institucional; y que los cargos importantes (el secretario general, el presidente, los candidatos a las presidencias autonómicas) deben ser escogidos de la manera más democrática y libre posible por parte de los militantes.
¿Con quién, dentro y fuera del partido, tiene espacios de colaboración EI para impulsar su proyecto republicano?
Dentro: con todo el mundo. A veces la gente olvida que por muchas diferencias que tengamos con las otras candidaturas de hecho militamos en el mismo partido, y que por algo será. En el caso concreto de EI, tenemos de hecho puntos de contacto con todas las sensibilidades. No resulta difícil imaginarse a Uriel Bertran y a Jaume Renyer pactando cosas con los tándems Carretero/Carandell, Puigcercós/Ridao o Benach/Niubó. En cambio, ¿a alguien se le ocurre a qué acuerdo podrían llegar por si solos tándems tan enconadamente enfrentados como Carretero/Carandell y Puigcercós/Ridao?
Fuera: con la sociedad civil progresista y soberanista y con la nueva intelectualidad independentista. De hecho, muchos de los intelectuales que cerca de 2003 se acercaron a Esquerra y que poco a poco se han ido alejando del partido, han acabado viniendo con nosotros. Ahí tienes a López Bofill o a Elisenda Paluzie.
¿Podrías citar tres aspectos positivos de las otras tres candidaturas?
ERCFutur: tienen el aval de alguien de la importancia, la significación y el éxito político (hasta hace no mucho) de Carod-Rovira; tienen con ellos a Rafael Niubó, un auténtico zorro (en el buen sentido); y sin duda saben usar Internet para hacer campaña
Rcat: fueron sin duda los primeros en avisar públicamente de que el partido empezaba a ir mal; tienen a un excelente candidato a presidente como Joan Carretero; y aportan al partido una sensibilidad que ha de servir para conectar con aquel electorado al que le pesa más el ideario nacional del partido que el social.
Gent d’Esquerra: como en el caso de Rcat, tienen a un excelente candidato a presidente, Joan Puigcercós; reúnen a buena parte de los cargos institucionales y cuadros territoriales de Esquerra, cosa que les dota de un capital humano importantísimo; y han tenido (como ERCFutur) la valentía de copiar y adoptar (a medias, eso sí) algunas de las propuestas de Esquerra Independentista.
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